Al Azraq, líder de las revueltas mudéjares

Al Azraq, que aparece en crónicas y documentos cristianos con las grafías de Landrac, Alazrach, Alazarach, Azadrach, Azadraque, Al-Azark, Aladrach y Alazrach, era originario de Alcalá de la Jovada, lugar en el que había nacido entre 1218 y 1220. Su nombre real era el de Abu 'Abd Allah Muhammad ben Hudayl'. Al Azraq creó una especie de "microestado" en las sierras de la Marina al suplantar al desaparecido sultán en 1244, recaudando los tributos de la zona.

Su residencia principal estaba en el castillo de Alcalá, donde contaba con una geografía favorable para resistir los ataques de los cristianos. Con gran experiencia militar, Al-Azraq, cuyo nombre en árabe significa “el azul”, era un personaje altivo y astuto.

Zurita, en sus “Anales de la Corona de Aragón” describe su orgulloso carácter en una de las entrevistas mantenidas entre Alfonso X y el rebelde moro, en la que “en unas vistas que tuvieron el rey de Castilla y Al Azdrach, después de haber besado al rey la mano, preguntándole el rey si sabía cazar, el moro respondió que siendo él servido de ello cazaría castillos del rey de Aragón, y de este donaire se habían reído los que se hallaron presentes”.

El anuncio de la expulsión de los moros del Reino de Valencia fue dictado por Jaume I en 1248 ocasionando conatos de rebeldía en todo el territorio. Jaume I reunió un ejército en Valencia y marchando a Benicadell tomó una de las elevaciones de la sierra, obligando a los musulmanes a abandonar el sitio y retirarse a Alcalá.

Jaume I no llevó a cabo el ataque definitivo contra Al-Azraq hasta que éste fue traicionado por un personaje allegado suyo. La campaña definitiva fue muy rápida. Jaume I se dirigió a Alcalá mientras Al-Azraq se retiraba a Gallinera. Tras ocho días de sitio Alcalá se rindió y Al-Azraq tuvo que negociar una salida digna, por lo que, en 1258, tras ser derrotado por los cristianos, tuvo que abandonar el reino al ser expulsado.

La segunda sublevación mudéjar se inició en 1275 por causas complejas. La revuelta se complicó con la entrada de jinetes granadinos y marroquíes que ayudaron a los rebeldes, extendiéndose la sublevación y cayendo en sus manos muchas fortalezas.

De este modo, Al-Azraq regresó en 1276 al frente de esta nueva rebelión procedente del sur de la península. El caudillo andalusí murió cuando intentaba asaltar Alcoy (fecha tradicional de la muerte el 23 de abril, en la famosa batalla de Alcoy, origen de la tradición de moros y cristianos), pero la revuelta siguió hasta ser sofocada en Montesa a finales de septiembre de 1277 por Pedro III.

 

Documentos :

La montaña azul. Crónica del visir al-Azraq. Novela de Just I. Sellés (visitar blog)

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